Las 10 características de un emprendedor , Biografía de HENRY FORD Y Biografía de Kiichiro Toyoda
- Las 10 características de un emprendedor
1. Pasión : La vocación supone el leitmotiv de toda profesión. No podremos dedicarnos en cuerpo y alma a nuestra marca si no nos gusta lo que hacemos. El entusiasmo ayuda a que el sacrificio que conlleva toda actividad profesional no implique padecimiento, sino deseo de superación. El amor a nuestra ocupación resulta fundamental en el emprendimiento. Trabajar en aquello que nos apasiona nos otorga independencia y autoconfianza, y eso supone una de las características del emprendedor/a de éxito.
2. Creatividad : Montar una empresa requiere inventiva. La imaginación nos da alas para mostrarnos ambiciosos y captar oportunidades en lugares inhóspitos. No se antoja primordial concebir un producto aún no inventado, sino mejorar aquello que ya prolifera en el mercado. La aptitud innovadora garantiza la diferenciación; y esa autenticidad ejerce como una de las destrezas que ponen en práctica los empresarios y empresarias de éxito.
3. Responsabilidad : Sensatez y seriedad. Llegar el primero al puesto de trabajo y marcharse el último. La dedicación funciona como un arma principal en todo emprendedor/a que logra el reconocimiento. Además, la toma de decisiones requiere compromiso, pues tendremos que valorar las implicaciones y las consecuencias de apostar por un camino u otro. La responsabilidad que comporta asumir riesgos se incrementará si no tenemos socios
4. Capacidad para adaptarse a los cambios: No nos engañemos, si hay un estado continuamente presente en el emprendimiento es la incertidumbre, y resulta algo que ha llegado a convertirse en una de las características de la comunidad emprendedora. No existe una fórmula milagrosa que catapulte a la victoria eterna a una compañía. El mundo evoluciona a pasos agigantados y, aunque podemos sospechar ciertas alteraciones en el devenir de los acontecimientos, no tenemos la certeza de qué aspectos cambiarán y en qué medida. Por este motivo, la flexibilidad de la comunidad emprendedora supone un punto a su favor cuando la incertidumbre merodea en el mercado.
5. Visión : Esta capacidad se relaciona con la anterior. Como una de las características de la comunidad emprendedora si, además de ser flexibles, contamos con la destreza de adelantarnos a los acontecimientos, tendremos la mitad del camino ganado. Encontrar las soluciones antes de que irrumpa el problema parece la situación deseable. Esta habilidad suele germinar con los años de experiencia, aunque todo principiante en este apasionante mundo del emprendimiento ha de estar dotado de la capacidad de contemplar diferentes enfoques.
6. Coraje: A Walt Disney lo echaron de su puesto de trabajo por falta de imaginación. Esta negativa a claudicar caracteriza a todo emprendedor/a, cuyas ideas se asientan en la tenacidad y el desconocimiento de la rendición. La determinación y la valentía para cumplir nuestro sueño, aunque otros nos digan que estamos equivocados, nos indican que caminamos en el sentido correcto si deseamos emprender. La osadía, el ímpetu, el arrojo, la persistencia y la audacia son características de la comunidad emprendedora que no deben faltar si nuestro objetivo es montar un negocio. No significa que acometamos riesgos lanzándonos por un precipicio. Debemos calcular cada uno de nuestros movimientos.
7. Organización: Para enfocar los esfuerzos hacia aquellos aspectos que sustentarán los logros de nuestra compañía tendremos que seguir una planificación. Este bosquejo de actividades estará basado en metas estratégicas. Se trata de un programa no cerrado, es decir, susceptible de adoptar ajustes permanentes debidos a los posibles cambios anteriormente mencionados. Estas modificaciones nos conducirán a esa meta a largo plazo que debemos plantearnos. Además, en este esquema también prevalecerá la eficiencia, es decir, el desempeño de las funciones que impliquen menos costes y más rapidez. Con este método controlamos las acciones para comprobar que vamos por el buen camino. En definitiva, el emprendedor/a previsor/a también vale por dos.
8. Liderazgo: Tolerar errores, establecer metas, dar ejemplo, fomentar el potencial de cada uno de los miembros de la empresa, propiciar la reflexión… Las cualidades de un líder son también las virtudes de un emprendedor/a0. que pisa con fuerza en su recorrido laboral. Estas personas reúnen a equipos altamente cualificados y establecen la armonía en su plantilla. El buen ambiente resulta indispensable para vencer en el complicado mundo de los negocios, pues la eficacia y el valor de cada uno de los miembros se consideran esenciales.
9. ‘Networking’ permanente: Crear un tejido de contactos nos permitirá vender más y vender mejor. Esta filosofía, especialmente efectiva en el universo emprendedor, nos hará conseguir también mejores precios con los proveedores, así como fidelizar nuevos clientes o ganar buenas recomendaciones sobre nuestros servicios. Esta red se amasa con constancia y paciencia, pues no es suficiente con sumar adeptos, sino que, además, debemos cuidar nuestra relación con ellos para que se prolongue en el tiempo. Una de las características de la comunidad emprendedora es su habilidad para persuadir. Por otro lado, las redes sociales se han convertido en eficientes socios para este cometido. Entre otras cosas, contribuyen a la buena administración del tiempo del empresario.
10. Cumplimiento de los compromisos: Toda empresa respetable ha de proyectar una imagen seria. La formalidad implica sensatez y solvencia, dos virtudes que aportan a la compañía la credibilidad que requiere para su triunfo en el mercado. Uno de los cometidos que todo emprendedor de futuro debe cumplir es la ejecución de cada una de sus promesas. Dar al cliente aquello que se le ha garantizado ayudará a nuestra marca a labrarse un buen nombre. En este sentido, el boca a boca, alentado en la actualidad por la inmediatez de los canales digitales, agiliza un proceso que hasta no hace mucho resultaba más pausado.
- Biografía de HENRY FORD
Empresario norteamericano (Dearborn, Michigan, 1863-1947). Tras haber recibido sólo una educación elemental, se formó como técnico maquinista en la industria de Detroit. Tan pronto como los alemanes Daimler y Benz empezaron a lanzar al mercado los primeros automóviles (hacia 1885), Ford se interesó por el invento y empezó a construir sus propios prototipos. Sin embargo, sus primeros intentos fracasaron.

Henry Ford
No alcanzó el éxito hasta su tercer proyecto empresarial, lanzado en 1903: la Ford Motor Company. Consistía en fabricar automóviles sencillos y baratos destinados al consumo masivo de la familia media americana; hasta entonces el automóvil había sido un objeto de fabricación artesanal y de coste prohibitivo, destinado a un público muy limitado. Con su modelo T, Henry Ford puso el automóvil al alcance de las clases medias, introduciéndolo en la era del consumo en masa; con ello contribuyó a alterar drásticamente los hábitos de vida y de trabajo y la fisonomía de las ciudades, haciendo aparecer la «civilización del automóvil» del siglo XX.
La clave del éxito de Ford residía en su procedimiento para reducir los costes de fabricación: la producción en serie, conocida también como fordismo. Dicho método, inspirado en el modo de trabajo de los mataderos de Detroit, consistía en instalar una cadena de montaje a base de correas de transmisión y guías de deslizamiento que iban desplazando automáticamente el chasis del automóvil hasta los puestos en donde sucesivos grupos de operarios realizaban en él las tareas encomendadas, hasta que el coche estuviera completamente terminado. El sistema de piezas intercambiables, ensayado desde mucho antes en fábricas americanas de armas y relojes, abarataba la producción y las reparaciones por la vía de la estandarización del producto.

Ford y su motor V8
La fabricación en cadena, con la que Ford revolucionó la industria automovilística, era una apuesta arriesgada, pues sólo resultaría viable si hallaba una demanda capaz de absorber su masiva producción; las dimensiones del mercado norteamericano ofrecían un marco propicio, pero además Ford evaluó correctamente la capacidad adquisitiva del hombre medio americano a las puertas de la sociedad de consumo.
Siempre que existiera esa demanda, la fabricación en cadena permitía ahorrar pérdidas de tiempo de trabajo, al no tener que desplazarse los obreros de un lugar a otro de la fábrica, llevando hasta el extremo las recomendaciones de la «organización científica del trabajo» de Frederick Taylor, que tanta influencia tendrían en la segunda fase de la Revolución Industrial. Cada operación quedaba compartimentada en una sucesión de tareas mecánicas y repetitivas, con lo que dejaban de tener valor las cualificaciones técnicas o artesanales de los obreros, y la industria naciente podía aprovechar mejor la mano de obra sin cualificación de los inmigrantes que arribaban masivamente a Estados Unidos cada año.
Los costes de adiestramiento de la mano de obra se redujeron, al tiempo que la descualificación de la mano de obra eliminaba la incómoda actividad reivindicativa de los sindicatos de oficio (basados en la cualificación profesional de sus miembros), que eran las únicas organizaciones sindicales que tenían fuerza en aquella época en Estados Unidos.

Con el famoso Ford T
Al mismo tiempo, la dirección de la empresa adquiría un control estricto sobre el ritmo de trabajo de los obreros, regulado por la velocidad que se imprimía a la cadena de montaje. La reducción de los costes permitió, en cambio, a Ford elevar los salarios que ofrecía a sus trabajadores muy por encima de lo que era normal en la industria norteamericana de la época: con su famoso salario de cinco dólares diarios se aseguró una plantilla satisfecha y nada conflictiva, a la que podía imponer normas de conducta estrictas dentro y fuera de la fábrica, vigilando su vida privada a través de un «departamento de sociología». Los trabajadores de la Ford entraron, gracias a los altos salarios que recibían, en el umbral de las clases medias, convirtiéndose en consumidores potenciales de productos como los automóviles que Ford vendía; toda una transformación social se iba a operar en Estados Unidos con la adopción de estos métodos empresariales.
El éxito de ventas del Ford T, del cual llegaron a venderse unos 15 millones de unidades, convirtió a su fabricante en uno de los hombres más ricos del mundo, e hizo de la Ford una de las mayores compañías industriales hasta nuestros días. Fiel a sus ideas sobre la competencia y el libre mercado, no intentó monopolizar sus hallazgos en materia de organización empresarial, sino que intentó darles la máxima difusión; en consecuencia, no tardaron en surgirle competidores dentro de la industria automovilística, y pronto la fabricación en cadena se extendió a otros sectores y países, abriendo una nueva era en la historia industrial.
Henry Ford, por el contrario, reorientó sus esfuerzos hacia otras causas en las que tuvo menos éxito: fracasó primero en sus esfuerzos pacifistas contra la Primera Guerra Mundial (1914-18); y se desacreditó luego organizando campañas menos loables, como la propaganda antisemita que difundió en los años veinte o la lucha contra los sindicatos en los años treinta.
- Biografía de Kiichiro Toyoda

Cursó estudios de ingeniería y viajó por Europa y Estados Unidos. Impulsado por la predicción de su padre sobre la era del automóvil, comenzó a fabricar vehículos.Toyoda puso en marcha un concurso para conseguir un nombre para su empresa y el ganador fue Toyota, que en caracteres japoneses transmite sensación de velocidad.
Al principio siguió la moda estadounidense de coches grandes. En 1934 creó un motor de seis cilindros y de 3.398 cc. Después de la Segunda Guerra Mundial, Toyoda pensó que los coches pequeños eran más apropiados, y que si se superaban los problemas de peso, vibraciones y escasez de potencia, podría exportarlos. En 1947 logró un prototipo de 995 cc. que desarrollaba una velocidad máxima de 87 km/h; pero problemas de producción y una larga huelga llevaron a la empresa al borde de la ruina. Toyoda dimitió como presidente en 1950. Falleció en 1952, sin poder ver cómo su empresa crecía hasta convertirse en uno de los principales fabricantes de automóviles del mundo.

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